
Se me había olvidado como eran los vaivenes y las sacudidas... yo pretendía vivir en la calma y me ha tocado recordar cómo era la montaña rusa .... bajando a velocidad vertiginosa a los abismos, enfrentada a los fantasmas del pasado.
De nuevo sin aire para respirar, la angustia oprimiendo el pecho, mujer sumergida sin encontrar la salida... quería marcharme, lejos, de todo, lejos...
Olvidar la marejada y encontrar aguas mansas en las que poder salvarme...
La vuelta ha durado poco esta vez, pero ha sido intensa, para recordarme que no debo creerme segura, que hay que disfrutar cada minuto porque no sabemos que nos traerá el mañana.
Miedo a la muerte de los seres queridos, a la soledad, a la esclavitud del chantaje emocional, al exceso de responsabilidad, miedo, pavor, ¡miedo! ... bufff cuantos fantasmas, que vuelven y te noquean en el momento más inesperado y te dejan abatida y sin fuerzas.
Ahora todo vuelve a la calma, con el corazón aún agitado pero segura de lo que no quiero volver a pasar ni a sentir, ¡seré lo que yo quiera ser!