

Hermosa prisión de barrotes de agua, así es la tierra que me vio nacer, cariñosa y bella, con campo, mar y montaña, una perla con sus dos conchas azules de mar y cielo.
Mi rincón preferido de Mallorca es Sa Foradada, uno de los lugares más queridos por todos los mallorquines. Para llegar hay que pasar por la hermosa Valldemossa de Chopin y George Sand, donde por tradición compramos una coca de patata, un bollito único de sabor increíble que sólo se hace allí, dice Marta que es como ... morder una nube. Pues bien, vamos hasta el mirador de Sa Foradada a ver ponerse el sol comiéndonos esa nube, cae plácida la tarde y, a medida que nos abandonan los rayos de sol queda sólo paz y calma, una sensación de felicidad.
Después se tercia un paseo por el mágico Deià de Robert Graves que acaba de apaciguar el alma.
Algún afortunado día de verano, después del paseo cenamos en Deiá y vuelta a Sa Foradada a contemplar el cielo estrellado... Las estrellas te envuelven y te abrazan y te sientes parte del universo.
Bona nit tengui, el meu cor no basta per dir-vos adéu.